
Las consultas se abren el 24 de septiembre y cierran el 8 de octubre de 2026, tal y como figura en el anuncio publicado por el ministerio. Dos semanas para alegar sobre un reparto de capacidad que condicionará durante años el mapa de la generación en comarcas que perdieron su actividad industrial ligada al carbón y al gas.
[Una información de Cadena SER Palencia]
«La provincia de Palencia vuelve a situarse en el centro de la planificación energética nacional. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha iniciado una consulta pública para definir el concurso que permitirá adjudicar la capacidad de acceso a la red eléctrica en los nudos de Guardo 220 kV y Velilla 400 kV, dos infraestructuras clave dentro de las zonas de transición justa.
Según el ministerio, el interés empresarial detectado durante la reciente Manifestación de Interés revela un importante potencial para desarrollar proyectos vinculados al almacenamiento energético, especialmente bombeos hidroeléctricos reversibles. Esta situación ha llevado al Instituto para la Transición Justa a optar por un procedimiento competitivo que permita seleccionar las iniciativas con mayor impacto socioeconómico y ambiental.
La medida forma parte del proceso para repartir hasta 11 GW de capacidad destinados a proyectos de energías renovables y almacenamiento en distintos nudos de transición justa del país. En el caso de Guardo y Velilla, los proyectos que resulten elegidos deberán acreditar beneficios para el territorio, con el objetivo de impulsar la actividad económica y el empleo en el norte de la provincia palentina.»
Guardo y Velilla: bombeo reversible y concurrencia competitiva
[Una información de Merca2]
Nudos de Guardo 220 kV y Velilla 400 kV, en la zona de transición justa de Guardo-Velilla
«La Manifestación de Interés identificó allí un volumen significativo de proyectos, asociados en su mayoría a instalaciones de bombeo hidroeléctrico reversible.
Ante ese resultado, el ITJ considera que el volumen y las características de las propuestas justifican pasar a un procedimiento de concurrencia competitiva, que permite comparar los proyectos antes de adjudicar la capacidad disponible. El futuro concurso se regulará mediante una orden de bases y seguirá un esquema similar al empleado en otros concursos de transición justa. Los proyectos serán evaluados con criterios socioeconómicos y ambientales, además de los requisitos técnicos aplicables a la conexión a la red.
El interés por el bombeo tiene una lectura técnica evidente. Estas instalaciones aportan almacenamiento de larga duración y capacidad de desplazar generación en el tiempo, dos funciones que el sistema necesita cuando la fotovoltaica y la eólica marcan el ritmo del pool. En un nudo liberado por el cierre de una central térmica, el bombeo encaja además con la lógica de reaprovechar la infraestructura eléctrica que ya está construida.
El cuello de botella no es la capacidad, es el compromiso territorial
La cifra de 11 GW invita a pensar en una gran subasta encubierta. No lo es. Aquí no se reparte prima ni contrato a precio garantizado; se reparte el derecho a conectarse a una red que, en estos emplazamientos, ya está amortizada. La diferencia importa, porque el valor del nudo reservado puede pesar más en la cuenta de resultados que cualquier ayuda pública.
La lógica que subyace es la de compensar a las comarcas que han pagado la factura de la descarbonización. El carbón y el gas se apagaron primero en esos nudos. La capacidad de acceso quedó liberada y sin uso mientras la cola de solicitudes crecía por otro lado. Reasignarla hacia renovables y almacenamiento es, sobre el papel, la vía más rápida y más barata de devolver actividad a un territorio que ya tiene la infraestructura eléctrica hecha.
El riesgo evidente está en el mecanismo elegido para los quince nudos. Concurrencia simple significa que el primero que presente un expediente completo se queda con el hueco, y ese criterio no discrimina entre un proyecto con doscientos empleos locales comprometidos y otro con una estructura mínima. El filtro queda, por tanto, en dos instancias posteriores: la acreditación de compromisos socioeconómicos y la evaluación ambiental. Ninguna de las dos es rápida.
Existe además un desfase que el sector conoce bien. Entre la adjudicación de la capacidad y la puesta en servicio real de las instalaciones suelen pasar años, y ese intervalo es el que mide de verdad el impacto sobre el territorio. La capacidad adjudicada no genera empleo por sí sola; lo genera la planta terminada y conectada.
Sobre la mesa quedan dos incógnitas con fecha. La primera es el 8 de octubre de 2026: lo que salga de las alegaciones determinará si el reparto por orden de llegada se mantiene o se corrige. La segunda es la orden de bases del concurso de Guardo y Velilla, que fijará los criterios con los que competirán los proyectos de bombeo. El Instituto para la Transición Justa tiene capacidad para mover 11 GW. Lo que aún no está escrito es cuántos de esos megavatios acabarán construidos.»
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