La mala conservación de chimeneas causa 31 fuegos en 12 meses

Cuatro de cada diez fuegos se producen durante los fines de semana, especialmente los sábados. La zona norte es la más conflictiva, en municipios como Santibáñez de la Peña, Guardo, Cervera y Saldaña. Este año se han producido ya 17 siniestros

[Una información Rubén Abad – Diario Palentino]

«Las hojas de los árboles comienzan a cubrir las calles como si de un tapiz se tratara; la chaqueta se hace necesaria cuando cae el sol, los días se acortan y los chavales han retomado la rutina en las aulas. El otoño ha llegado de lleno a la provincia palentina y, con él, una nueva temporada en lo que al uso de chimeneas se refiere, especialmente en el medio rural, donde las casas son más frías y este sistema de calefacción está más extendido.

Una práctica, la de encender la lumbre, no exenta de riesgos. Según los datos facilitados por el Servicio de Extinción de Incendios y Protección Civil de la Diputación, solo en los últimos doce meses se han producido en Palencia 31 incendios en viviendas originados por un deficiente mantenimiento de la instalación. En lo que va de año ya se han registrado 17 incidentes (11 en el primer trimestre y seis en el segundo), frente a los 14 del último trimestre del pasado ejercicio. Dicho de otra forma, se producen tres incendios al mes si se excluyen julio y agosto, cuando el calor aprieta.

El grueso de los incidentes se concentra en la zona norte de la provincia, desde el límite de Saldaña hacia la Montaña Palentina, en municipios como Santibáñez de la Peña, Guardo, Cervera de Pisuerga y la propia Saldaña, de acuerdo con los datos de la Diputación. El calendario también influye en este tipo de sucesos. Según explica en declaraciones a Diario Palentino el jefe del servicio, Eduardo Polo, «el 40 por ciento de los incendios tiene lugar de jueves a domingo, con mayor predominio el sábado».

EL ORIGEN DEL FUEGO

Por lo general, el fuego comienza en la entreplanta de la vivienda, donde se junta el tiro con las vigas. A veces, justo en la salida, el hollín, la palomina (excremento de paloma) o el aislante actúan como aceleradores de la combustión en casas antiguas con estructura de madera, lo que favorece la rápida propagación de las llamas.

Si se produce un incendio, es fundamental confinarlo, abandonar la vivienda y llamar de inmediato al Servicio de Emergencias 112. Desde allí se da aviso al parque comarcal correspondiente (hay once, a los que se suman las oficinas de los profesionales en Aguilar, Saldaña y el parque de maquinaria). En este tipo de sucesos siempre se movilizan dos parques: el más próximo y, si es posible, el contiguo.

El peligro afecta a toda la casa, no solo a la chimenea, y no siempre se aprecia a simple vista en las fases iniciales. Generalmente, según Polo, la primera señal es la aparición de humo, pues puede haber una viga ardiendo de forma latente. Por eso, los bomberos de la Diputación acuden provistos de cámara térmica para identificar el foco, además del resto de material y protecciones que minimizan los riesgos de la intervención.

PRINCIPALES RIESGOS

Descuido, negligencia, ignorancia o exceso de confianza son los cuatro factores de riesgo. Por ello, la limpieza de la chimenea y de todos los conductos interiores es fundamental para evitar problemas. Esta tarea debe realizarse de forma periódica, al menos una vez al año, y siempre por un profesional especializado. El hollín acumulado puede convertirse en el germen de llamas invisibles en su fase inicial.

El aislamiento es otro elemento clave, al igual que evitar dejar troncos o brasas incandescentes sin control al acostarse.  Polo insiste: «No se debe tener nada inflamable cerca, para que no se genere un incendio en un momento de descuido o si se deja encendida por la noche».

Igual de importante es el momento de prenderla, un procedimiento que ha de realizar alguien con unos conocimientos básicos. Se debe emplear material que no estalle ni tenga una combustión explosiva, preferiblemente madera seca, evitando aceleradores y productos químicos.

Otro de los peligros de los meses fríos son las intoxicaciones por monóxido de carbono, un gas inodoro que puede resultar mortal en dosis altas. Por ello, y según recalca Polo, «se debe asegurar una buena ventilación para evitar la acumulación de gases tóxicos y, a ser posible, colocar detectores de humo y de monóxido de carbono». Estos dispositivos salvan vidas y su precio es asequible: entre 20 y 50 euros, aunque también existen modelos básicos que rondan los 12 euros.

PREVENCIÓN

  • – Debe hacerse un mantenimiento periódico y profesional de la chimenea para asegurar su buen estado y la limpieza del conducto.
  • – Debe asegurarse una ventilación adecuada de la habitación donde se encuentra la chimenea para evitar la acumulación de gases tóxicos.
  • – Debe mantenerse una zona despejada y libre alrededor de la chimenea, sin muebles, cortinas ni otros elementos inflamables.
  • – Es conveniente la instalación de detectores de humo y de monóxido de carbono para alertar sobre cualquier peligro.
  • – Vigilancia: Nunca dejes la chimenea encendida sin vigilancia, especialmente mientras duermes.
  • – Retira las cenizas y asegúrate de que estén completamente apagadas antes de tirarlas a la basura.»