Ermita del Cristo del Amparo

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Situada en un alto, a poco mas de un kilómetro de la localidad de Guardo, esta Ermita es el primer monumento histórico que se encuentra antes de llegar al casco urbano. Data del siglo XVIII, aunque fue levantada sobre los cimientos de un templo más antiguo (siglo XII-XIII) relacionado con los primeros pasos del Honrado Consejo de la Mesta de los Pastores de Castilla. También fue lugar de paso tanto en las peregrinaciones a Santo Domingo de Liébana como a Santiago de Compostela, por el Viejo Camino, cuando servía, además, de hospedería para los peregrinos. La Ermita del Cristo es testigo privilegiada de la senda del Camino Olvidado a Santiago.

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Panorámica Ermita del Cristo y campa que la rodea.
En su interior se encuentra un bonito altar neoclásico con la imagen de la Virgen del Carmen. Tiene una sola nave y de su fachada cabe destacar su esbelta torre. Como la mayoría de estos lugares, esta Ermita, que por su tamaño podría ser llamada iglesia, también tiene sus propias leyendas (consultar más abajo).
Vista exterior de la Ermita del Cristo con el Espigüete de fondo.
Esta Ermita, bajo la advocación de la Virgen del Carmen y del Santo Cristo del Amparo, es el principal santuario de la devoción guardense. En torno a esta Ermita se encuentra una explanada en la que se reúnen los devotos de toda la comarca para celebrar las Romerías que tienen lugar cada 16 de julio, día de la Virgen del Carmen, y cada primer domingo de septiembre, día del Cristo. Estos dos días que se enmarcan como uno de los días de fiesta de la villa guardense conmemorándolos con mercadillos tradicionales de artesanía y alimentación y actividades variadas para todos los públicos.
Vista desde las alturas de toda la campa del Cristo rodeado de montañas
y con la villa de Guardo al fondo.
Vista actual del interior de la Ermita.
LEYENDAS DE LA ERMITA DEL CRISTO
 
Hace muchos años, en una de las dependencias del Castillo de Guardo (hoy desaparecido), había un Santo Cristo que no tenía brazos. Vivía en el barrio de La Fuente, muy cerca del castillo, un niño llamado Miguel, que era muy piadoso y, a impulsos de su devoción, iba frecuentemente a visitarle, rezarle y llevarle flores. Y, entristecido por la falta de sus brazos, le hizo unos de madera armonizando su venerada presencia. 
 
Pasando el tiempo, fue criado en la Casa Grande y, en uno de los viajes que hacía en mula al servicio de su señor, tuvo que vadear el río Esla por Gradefes y, a causa de la crecida, se le ahogó la mula y él se vio en tan grandes apuros de muerte que prometió al Santo Cristo de su devoción hacerle una ermita si se salvaba. 
 
Se salvó y fiel a su promesa vendió cuanto tenía, que no podía ser gran cosa dada su condición de criado, y comenzó a construir la Ermita. En un principio, toda la edificación se redujo a lo que es hoy la sacristía de la Ermita. Trasladó al Santo Cristo a ella y puso un letrero que decía: “A devoción de Miguel y de apellido Santiago, se va a hacer aquí una ermita para el Cristo del Amparo”. Con las limosnas que iba recaudando y con la ayuda de 5000 reales que consiguió del rey, construyó lo que es hoy la Ermita del Cristo.
 
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Cuentan que fue Jesucristo quien envió a la Virgen del Carmen para que protegiera a una pastora que se había extraviado con la niebla y perdió a su rebaño. Rendida por el cansancio, se quedó dormida en este lugar, donde antiguamente se reunían las brujas para celebrar sus aquelarres. Para protegerla de las hechiceras, la Virgen la cubrió durante toda la noche con su manto y cuando empezó a salir el sol, el diablo y sus seguidoras tuvieron que huir. Quizás sea por esta leyenda por lo que en Guardo tienen una especial devoción por la Virgen del Carmen y, como no podía ser de otra forma, es una de las imágenes que se encuentran en el interior de la Ermita.