Discurso Peregrina de Honor 2025

[Texto integro del Discurso de la Peregrina de Honor 2025. Auditorio Municipal de Guardo 27.09.25]

«Gracias, autoridades, compañeros, amigos y vecinos. Gracias a todo el equipo de Gobierno, y en especial a Isabel Quiñones, concejala de Comercio, Turismo y Comunicación. Porque fue ella quien nos envió el correo que ha hecho que hoy estemos aquí. Y gracias, por supuesto, alcalde de Guardo, querido Juan Jesús, por la invitación en este día tan especial, y por la distinción que hoy me concede este pueblo precioso, cruce de peregrinos y cuna de tantas historias.

Ser Peregrina de Honor en Guardo me emociona por lo que significa para esta tierra, por lo que significa para Europa. Y también para mí. Esta visita es especial, no solo por este galardón, sino también por el momento en que se ha producido.

Esta mañana hemos aterrizado en Madrid después de una semana de peregrinación que arrancó en Líbano, me ha traído hasta Guardo y el lunes me llevará hasta el Vaticano, en una audiencia que nos ha concedido el papa León XIV

Y estoy feliz de haber visitado Líbano, o Antioquía, que es uno de los cuatro patriarcados que tiene nuestra Iglesia romana en Oriente junto con Jerusalén, Alejandría y Constantinopla. Un país con una historia política, social y religioso compleja y una riqueza cultural impresionante. Allí hemos descubierto de cerca una realidad que no imaginábamos.

Y es que, después de años sometidos al terror y un pasado de siglos de violencia, amenazas y persecuciones, hoy Líbano está gobernado por partidos católico cristianos que nunca jamás renunciaron a su fe, por muy duro que fuese profesar el cristianismo. La fe de los católicos libaneses es inquebrantable, y eso les convierte en un símbolo de devoción cristiana, pero, sobre todo, de inspiración para los que creemos y para los que no renuncian a los valores europeos que nacen del humanismo cristiano.

Por eso, mi primer mensaje hoy, como creyente, en uno de los caminos cristianos pioneros de Europa, es que defender nuestras raíces es más importante que nunca. Y que debemos seguir confiando en la paz, la unidad y la solidaridad como una luz para las personas en un mundo muchas veces demasiado oscuro.

Este reconocimiento lo guardaré con tanto cariño como la credencial del peregrino, y lo reviviré cada vez que me acuerde de la experiencia espiritual y vital que supuso para mí el Camino de Santiago. O, mejor dicho los Caminos. Porque la peregrinación hasta Santiago no tiene solamente cuatro sendas. Es todo un enjambre de rutas y senderos, de pueblos, de ermitas, de iglesias y de plazas, y Guardo una de esas paradas tan especiales.

Bajo esta tierra late el Camino Viejo, o Camino Olvidado, o de la Montaña, desde hace ya mil años, cuando la Reconquista y las primeras peregrinaciones jacobeas se cruzaron en el tiempo. Es muy bonito encontrarse junto a personas, asociaciones, municipios y grupos de acción local que, diez siglos después, no se resignan al olvido del tiempo, y que el Palacio del Arzobispo Bullón, la Casa Grande, y la Iglesia de San Juan, con su pila bautismal románica, sigan hablándonos de acogida, descanso y fe. Y nos aten a nuestras raíces cristianas europeas.

Queridos amigos de Guardo: como tantos peregrinos que inician su Camino a Santiago, yo también llevo conmigo una historia a cuestas. La mía empezó hace 22 años, y duró veintiséis días, desde Roncesvalles a Santiago, junto a mi padre y una de mis hermanas, que hoy están aquí junto a mi madre. Me resulta abrumador evocar lo que supuso para mí caminar tantos kilómetros y cruzar los últimos soportales de Santiago hasta la Plaza del Obradoiro. Pero los que hayan salido de casa alguna vez para andar el Camino sabrán de lo que hablo.

En aquellos 26 días de peregrinación aprendí muchas cosas. Cosas que no esperaba encontrar.
• Aprendí que la sencillez no es solo virtud, sino una forma de estar en el mundo.
• Aprendí que el tiempo vale más que cualquier riqueza material.
• Aprendí que el silencio te enseña a abrir puertas que el ruido cierra.

Y que, aunque a veces caminemos solos, la vida es un sendero que solo puede recorrerse con la gente que quieres. Fue, sin duda, una experiencia que todo el mundo debería vivir una vez en la vida. Y por eso merece homenajes como este desde todas las instituciones.

Porque el Camino no es turismo lento. El camino es, sobre todo, aprendizaje y vida. Europa nació a pie, entre abadías, hospitales de peregrinos y puentes. Las Rutas Jacobeas del Camino fueron tejiendo una red de ciudades antes de que se delimitaran las fronteras, y con ellas empezamos a crear, como dijo Juan Pablo II, “nuestra primera conciencia europea”.

Los valores y principios que definen a la Unión Europea, la paz, la libertad, el esfuerzo compartido, el diálogo, la solidaridad y el respeto a la diversidad, nacieron en pequeños lugares como Guardo. Diez siglos después siguen presentes en los Caminos, y deben seguir siendo por muchos siglos más refugio y enseñanza para los millones de personas que se unen cada año a la gran familia de los peregrinos.

En los últimos 40 años, los distintos Caminos de Santiago han vivido un auténtico renacimiento a nivel internacional, impulsados primero por la Xunta de Galicia y luego por gobiernos regionales como el de Castilla y León, por organismos como el Consejo de Europa o la UNESCO, que los declararon Itinerario Cultural del Consejo de Europa en 1987 y Patrimonio de la Humanidad en 1993. Y por personas como Juan Pablo II, cuya peregrinación en los años 80 dio al Camino una proyección mundial de la que hoy nos seguimos beneficiando.

Pero no podemos olvidar en un día como hoy la labor incansable y encomiable del presidente Alfonso Fernández Mañueco, de todos los anteriores presidentes de Castilla y León, de personas como nuestro alcalde de Guardo, Juan Jesús Blanco, cuyo compromiso nos ha devuelto un Camino Olvidado distinto al Francés. Un camino de recogimiento, paisaje y silencio. Pero, también, y permitidme que haga una mención especial, a mi compañero Francisco Millán Mon en la delegación española del Partido Popular en el Parlamento Europeo. Porque sin Paco, probablemente, el Intergrupo sobre Patrimonio Cultural Europeo, Caminos de Santiago y otras Rutas Culturales Europeas, que él preside en Bruselas, se habría perdido. Fue Paco, en el año 2009, quien recuperó la agenda del intergrupo, y hoy es la voz que defiende los Caminos, a todos los Caminos, en Europa.

Este intergrupo ha promovido iniciativas en el Parlamento Europeo para difundir los valores del Camino en la construcción europea, e incluir a los Itinerarios Europeos (por supuesto, el Camino Olvidado) en la Nueva Agenda Europea para la Cultura como motores de Identidad europea, Humanismo cristiano, Diversidad cultural, Solidaridad, Diálogo y entendimiento entre naciones.

Y los resultados están ahí: el año pasado, casi medio millón de Compostelas, y récord en número y en nacionalidades. Estados Unidos, Corea del Sur, Alemania, Filipinas, México, Australia, Sudáfrica, Taiwan… el crisol de ciudadanos de todos los países que llenan el Camino es cada vez más ancho, y eso no solo les permite conocer nuestro país, sino algo más importante: les permite regresar a casa como embajadores de Europa. Y esto es, sin duda, un motivo de orgullo y una oportunidad para que este pequeño rincón de Palencia, con sus 6.000 vecinos, siga mostrando al mundo la belleza de su Montaña Palentina, su gastronomía y la riqueza cultural de sus templos y sus tradiciones.

Queridos amigos de Guardo, querido alcalde: vivimos tiempos difíciles. La guerra sigue hiriendo a Europa en Ucrania. En Oriente Medio la tensión no deja de crecer, y potencias que no toleran nuestras libertades coquetean con la guerra y se imponen por la fuerza a la diplomacia para resolver sus conflictos.

Es fácil sentirnos desorientados. Pero, en estos momentos, es cuando más debemos recordar lo que nos enseñan el Camino:
• Unidad con propósito, como los peregrinos que caminan juntos hacia una misma meta.
• Seguridad con humanidad, para no olvidar de dónde venimos y, sobre todo, hacia dónde vamos.
• Libertad con responsabilidad, eligiendo nuestro rumbo sin perjudicar a nadie.
• Y esperanza, porque aunque a veces llueva o haga viento, o las piernas pesen, la recompensa llega siempre un poco más adelante.

Europa nació también de una esperanza. De una esperanza de paz después de la barbarie. De una esperanza de diálogo después de las armas. Esa es la lección que debemos tener siempre presente. Y no perder jamás la flecha amarilla, que no solo señala, sino que nos orienta, recordándonos quiénes somos y hacia dónde caminamos.

Guardo, habéis rescatado del olvido un Camino “olvidado” para recordarnos que lo esencial perdura, por mucho tiempo que pase y muy difíciles que sean las cosas. Espero de corazón que sirva para sigáis siendo un ejemplo de preservación del mundo rural, de acogimiento, de oportunidades para los jóvenes y de respeto a nuestros valores cristianos. Recibo este galardón con gratitud y humildad, y lo llevaré con orgullo, como llevo mi credencial desde hace 22 años.

Ser Peregrina de Honor me servirá para recordar que Europa es mucho más que un conjunto de fronteras. Es, sobre todo, humanismo, hospitalidad, libertad y riqueza multicultural. Ojalá el mundo se detenga más veces a apreciar lo que el Camino nos da y que, cuando pase por Guardo, vea en vosotros un ejemplo de cómo recuperar lo perdido para reencontrarnos de nuevo en la misma senda hacia un futuro mejor.

Gracias, alcalde. Gracias, Guardo. Que Santiago apóstol y patrón de España nos proteja. Y, por supuesto, muy buen camino a todos.»

Dolors Montserrat, Guardo 27 septiembre 2025