Jorge reside en Guardo y habla de las dificultades añadidas en el día a día en un pueblo para una persona con ceguera.
[Una información de J. Benito Iglesias – Diario Palentino]
[Versión en audio]
«Jorge Antón y Silvia Pérez, junto a Inés Alameda, educadora de la ONCE, creen que la lectura táctil en relieve contribuye a convivir mejor con la ceguera y a derribar muchas barreras…
Para Jorge Antón, con ceguera desde hace tres años, la adaptación a su nueva vida tampoco ha sido fácil y el sistema braille le ayuda a mejorarla. «Me cuesta leerlo y adaptar el tacto pero voy aprendiendo, junto al manejo del bastón o de las monedas. Al principio me costó y me dejé llevar, pero ahora, desde hace dos años, estoy centrado en la autonomía personal para conseguir ser totalmente independiente, lo que requiere mucho esfuerzo y apoyo. Cuando me quedé ciego no manejaba el teléfono y lo tenía apagado y ya me voy comunicado de todas las maneras. El braille me vino muy bien, la verdad», concreta.
[Braille traductor]

Jorge reside en Guardo y habla de las dificultades añadidas en el día a día en un pueblo para una persona con ceguera. «Vivo en un barrio que se llama La Tejera, alejado de lo que es el centro y estoy aprendiendo a ir con el bastón, pero no me encuentro más que obstáculos y mucho mobiliario urbano y se debe empezar a señalizar todo un poco más. Y en Palencia, al usar el transporte público, en algunos casos hay megafonía y te indica qué parada es y dónde estás, pero en otros muchos te ves indefenso», sostiene.
La directora de la Agencia de la ONCE en Palencia, Alejandra Rodríguez, se congratula de que el sistema braille forme parte de la vida de la discapacidad visual. «Tiene ya 200 años pero se le espera 200 años más. Abre muchas puertas sobre todo al ciego total y, obviamente, a los que tenemos dificultades y ya no podemos leer en tinta. Da acceso a la información, que es vital, y a la educación. En la vida personal influye para bien absolutamente en todo», asevera.»

