Guardo mima la montaña y el Camino

 

 

[Una información de El Norte de Castilla]

«Rodeado de un entorno natural privilegiado, en la Montaña Palentina, Guardo atesora los regalos que el curso de la historia le ha dado. El municipio mima esos tesoros confiando, además, que le provean prosperidad, como está haciendo el turismo por el que, a través de sus diferentes vertientes, están apostando desde el Ayuntamiento. El entorno y el pasado, aquí, se presentan como algo más que eso: como un modo de mostrar al mundo la calidad de vida que se respira en la zona. Posibilidades económicas incluidas.

Parte de los esfuerzos del Consistorio en estos últimos años (y en los que vendrán) se centran en colocar en el sitio que le pertenece por historia al denominado Camino Olvidado, una Ruta Jacobea que tiene como destino Santiago de Compostela y que, como reza su apelativo, ha perdido brillo respecto a otras. Lo tuvo entre los siglos IX y XI, cuando se le conocía como Camino Viejo, y tiene parte de su trayecto enraizado en la localidad y en otras próximas; en plena Montaña Palentina. Históricamente fue una ruta segura con la que evitar a las tropas musulmanas, mientras que hoy recorre parajes naturales espléndidos en sus 637 kilómetros en total.

Hasta enlazar con el Camino Francés, en dos etapas, pasa por una comarca que cuenta con grandes atractivos por sus paisajes y sus vestigios históricos, entre los que se encuentran múltiples joyas del románico. Por si fuera poco, a su paso por Guardo, el municipio ofrece un remanso de paz, con una amplia oferta gastronómica y hostelera, que incluye bares, restaurantes, hoteles, hostales y hasta una zona destinada para caravanas, habilitada con fondos propios del Ayuntamiento y con la ayuda de otros obtenidos de la Junta de Castilla y León.

Siguiendo la tradición, la octava etapa del Camino Olvidado va de Aguilar de Campoo a Cervera de Pisuerga, y la novena, de este municipio a Guardo, donde, para promocionar esta Ruta Jacobea, en 2024 se celebró por primera vez el Día del Peregrino, una fecha que se proyecta en el calendario como de exaltación de una historia que traen a nuestros días el puñado de peregrinos que por aquí pasan, que se detienen a contemplar sus lindezas o a descansar en el Albergue Municipal. El objetivo, sin llamar a una gentrificación, pasa porque la media diaria actual, que no supera la veintena, pueda multiplicarse por tres o por cuatro, pero no mucho más, ya que es precisamente la paz de la propia ruta la que la hace más especial.»